Lo mejor de los brasseries franceses

Brasserie en Paris: mis favoritas

Comer en París puede ser la mejor experiencia de toda tu vida, o el peor de los chascos.
Si vas a un restaurante equivocado, puedes terminar con un mal sabor de boca.

Afortunadamente, existen las brasseries, unas de las grandes instituciones culinarias y sociales de la capital francesa, que ha perdurado sin cambios durante más de un siglo.

Brasserie en Paris: mis favoritas

Una comida en uno de estos monumentos culturales (porque son más que meros restaurantes) es siempre una experiencia inolvidable, porque no sólo comes bien a un precio razonable, sino que también experimentas de primera mano la comida típica parisina.

Estos suntuosos comedores empezaron siendo unas tabernas en las que se servia cerveza (brasserie significa cervecería en francés) a finales del siglo XIX, cuando los residentes de Alsacia huyeron a París como refugiados después de que su región se anexionara a Alemania. La buena noticia, es que la mayoría de las brasseries se han calificado como monumentos históricos por el gobierno francés.

¿Que platos vas a poder encontrar? Ostras y mariscos recién cocinados sobre una montaña de hielo, una humeante sopera de chucrut con salchichas diferentes, una irresistible Tarta tatin y un pedazo de queso muy picante de la aldea de Munster acompañado de una patata caliente y semillas de comino.

Las brasseries son uso de los pocos lugares en los que todavía se puede sentir, ver y oler al París original. Por eso me gusta visitarlos.

Au Pied de Cochon es una de mis preferidas. Está al lado de Les Halles, lo que solía ser el mercado central de París. Abierto 24 horas al día, no ha cerrado sus puertas desde que se reabrió después de la liberación de París.

Es perfecto para una comida por la tarde-noche y después de las 2 de la mañana, cuando casi no hay lugares en los que sirvan buena comida. La atmósfera es muy distendida, y te puedes encontrar a todo tipo de personas, lugareños y turistas.

Si no eres un escogido elige La tentación de St Antoine, una mezcla de cola de cerdo, orejas, manos y hocico.

Otra brasserie que también recomiendo es Brasserie Flo, un punto final para una cena romántica. Monsieur Floderer ha recreado meticulosamente el encanto de una antigua taberna de Alsacia, con la opulenta decoración al estilo Art Nouveau: pequeñas estatuas escondidas en las esquinas, luminarias ornamentales, murales pintados a mano con escenas rurales de Alsacia y marquetería en los paneles de madera oscuro.

El menú cambia cada día, reproduciendo más de 500 platos al año, pero siempre se puede encontrar los platos clásicos de Flo: steak tartar, ostras calientes servidas en la cáscara con salsa de champagne, cerdo salado con lentejas, etc.

Y por último, no podía faltar la brasserie más antigua de Paris, Bofinger, con una decoración perfecta del Museo de la Belle Epoque.

En el centro de la sala principal hay magníficas vidrieras, y aunque la comida es excelente (especialmente las ostras), lo mejor de comer aquí es el espectáculo que tienes alrededor: los camareros gritando "chaud devant" para pedir paso mientras llevan un plato de mariscos gigante, o ver entrara una diva después de una actuación en la ópera de Bastille.